jueves, 16 de julio de 2015

Tengo una idea... Pero no un plan.

Recientemente estuve reflexionando, acerca de los proyecto en los que tuve el gusto de colaborar.

Muchas veces tenemos grandes ideas, sin embargo le ejecución no es lo mejor, pero podemos defendernos, el problema viene cuando nuestra idea sólo buena.

Pongo el ejemplo de una tienda en línea que importaba unos muebles hermosos, para el cliente elaboré un plan de marketing, un logotipo divino, una página de compra en línea funcional, activamos los métodos de compra, ¡todo era felicidad!.

A los dos meses de inicio del proyecto y sin el pago completo del mismo, el cliente me dijo que no estaba convencido de mi trabajo, que no sentía que fuera tan poderoso como la competencia ( un portal europeo) y que sospechaba que el diseño y todo lo que, como agencia había elaborado no le funcionaba. Fin de la relación. Un año después escuché de nuevo sobre el cliente, de parte de un tercero escuche el resumen de los hechos.

La fabulosa idea había caído abajo. Los únicos que habían adquirido pieza eran algunas amigos del emprendedor, había encontrado problemas con las importaciones de ciertos productos, no había considerado que necesitaba un lugar en donde poner el stock para entrega inmediata... la idea no había tenido un plan. No importaba si tenía unas etiquetas y sobres divinos para mandar las notas de compra, si tenía un sello con su nombre, el problema no era que tenía un portal divino y un proveedor de diseño nuevo, sino que no había considerado las múltiples etapas de negocio que debía considerar, ¿sería que pensaba que por ser en internet no debía tener un aterrizaje a diagramas de negocio?

El cliente nunca consideró la cantidad de usuarios que debían visitar su portal, tampoco la cantidad de órdenes que podría cubrir al mes o los gastos de importación en productos específicos. Tal como en las empresas sucede, ventas culpa a marketing de los desatinos, en una empresa se puede culpar a muchas personas, en el caso de un emprendedor primero culpamos al proveedor del hosting, al diseño de la página, al carrito de compras, pero ¿y el plan de negocios? Posiblemente si el cliente no se hubiera enfocado en lo divina que sonaba la idea de una tienda de cosas lindas importadas, tal vez habría notado que aunque linda la idea, no era efectiva en el plano de negocios, y eso sólo se sabe con un plan.


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